"La cocina une a la familia. Todo lo que hacemos es siempre alrededor de una mesa." Pinita Gurdian.

Pinita es conocida por su programa de TV “Cocinando con Pinita”, ha publicado 16 recetarios, tiene 50 años de dar clases de cocina y es fundadora de la Pastelería Margarita que tiene ahora 4 sucursales. Disfruten su historia de emprendimiento y absorban sus sabios consejos. 

La pasión de Pinita:

Siempre me ha gustado cocinar, lo llevo en la sangre. Mis abuelos eran de Italia y cocinaban muy bien. A todos mis hijos tambien les gusta la cocina. La cocina une a la familia. Todo lo que hacemos es siempre alrededor de una mesa.

Cuéntenos su historia… ¿Cómo empezó todo?

Tenía 34 años y ¡6 hijos! En aquel entonces no me ajustaba con lo que Miguel, mi esposo, ganaba. El era ministro, pero en mera revolución se ganaba muy poco. Empecé a preguntarme: “¿Qué puedo hacer?” Decidí probar haciendo galletas. Pero ¿Cómo hacer galleta? Me tocó ser emprendedora porque no había nada en los supermercados. Entré a una cooperativa de panaderos donde tenía una cuota semanal de los materiales que necesitaba para hacer las galletas. En la cooperativa también me daban bolsitas para empacarlas.  Un amigo de mis hijos me diseñó una etiqueta, yo las fotocopiaba y las pegaba a mano una por una. También me las ingenié, de una receta básica de vainilla llegué a sacar 8 tipos diferentes de galletas. Les llamé galletas "Margarita", el nombre actual de la pastelería, el nombre de mi bisabuela, abuela, tía, hermana e hija. Y así empecé.

Llegué a distribuir galletas a 16 lugares, yo hacía todo, cocinaba, empacaba, entregaba, cobraba.  Usaba el horno y la batidora de mi casa. Aun así era súper estricta con la calidad, cuando no conseguía mantequilla no hacia galletas, prefería no tener ingresos a dar un producto que no era el esperado.

Un día Miguel me vió apurada haciendo cuentas y decidió ayudarme, en este momento nos dimos cuenta que yo ganaba más que él. Decidió empezar a ayudarme con la contabilidad y poco a poco me fue enseñando para que yo pudiera hacerlo también.  Así pasamos toda la época de la revolución, con el salario bien bajo de Miguel y las galletas.

Después decidí hacer más cosas, por ejemplo, queques de cumpleaños por encargo, catering, pan…

Despues de las elecciones, en el 90, Miguel se queda sin trabajo y decidimos que voy a crecer. Empecé a atender en la sala de mi casa. Me acuerdo que tenía un rótulo que decía “Toque el timbre y será atendido.”  Esto aplicaba para las noches, por ejemplo si había una vela, llegaban a tocarme el timbre. En ese momento me levantaba encendia el horno, hacia el encargo, después a dormir para encender el horno de nuevo a las 5:00 am y trabajar todo el dia. ¡No fue fácil!

Con el tiempo, fui ampliando, contratamos más trabajadores para poder cumplir los pedidos que tenía. Siempre tuve el apoyo de Miguel y de mi familia, esto fue clave.  Poco a poco fuimos formalizando y ahora hasta tenemos una junta directiva formal, donde compartimos críticas, se analiza cómo va el negocio y compartimos ideas para cada vez ir innovando y mejorando.

¿Sus consejos?

      1. Valerse por lo que uno sabe.

Entender tus habilidades y ponerlas en práctica. Dar el primer paso. Desde su lugar uno puede hacer un montón de cosas, aunque las condiciones de Nicaragua no sean las optimas uno siempre puede hacer algo.

      2. Mantener la calidad y buen servicio:

Es importante ser exigentes. Estar uno presente. Siempre estar probando nosotros mismos nuestros productos o servicios y ser bien críticos. 

     3. Tratar bien al personal, con justicia y con cariño.

Ser agradecido con ellos. Están la mayor parte del tiempo en mi negocio. En la pastelería nos enfocamos mucho en esto y por eso tenemos una baja rotación de personal. En nuestro caso, yo transmití mis conocimientos a ellos, de esa forma le ayudo a las mujeres a formarse. Estamos detrás de sus necesidades, les apoyamos en lo que podemos.

PD. Este blog post es el 10mo de una serie de 10 posts sobre mujeres que convirtieron su pasión en un emprendimiento.